Los musicófagos somos una extraña especie que hacemos algo más que escuchar música: la devoramos. Cazamos música por la calle, en la tele, en el taxi. En algún sentido nos alimenta pero sobre todo nos emociona. Y esa es la única causa por la que ignoramos unas y nos quedamos con otras, sin distinción de estilo, época o ritmo. La buena música, como el buen vino, se reconoce antes de ponerle un nombre, antes de adjudicarle una etiqueta.
¿Escritura automática? ¿Radio automática? Todo es posible. En esta edición menos de “La Calle 46” empezamos amando el power pop de The Nerves para terminar enlazando un sinsentido de canciones bajo una linea de conexiones extrañamente correcta. Desde Blondie a The Smiths, desde Housemartins a Camille Yarbrough, desde los Ramones a Nikki and the Corvettes. ¡Uff! Al final, los Kinks ponen orden. Hoy abandonamos (temporalmente) la música Soul.
Marco Martínez nos trajo música de guitarristas ilustres, hablamos de nuestras cositas (de guitarristas), del Seminario de Improvisación de Siero y nos comimos la empanada de Conchi.
En este episodio menos de “La Calle 46” entramos en un puente aéreo sin fin entre Gran Bretaña y Estados Unidos. Nos acompañan The James Hunter Six, aupados por Van Morrison, dando un gran salto hasta un irreconocible Bo Diddley (amante de la psicodelia más Soul) para luego mecernos con Etta James. También te presentamos el sonido “cincuentas” de Kitty, Daisy & Lewis (tocarán en la Semana Grande de Gijón). No lo dudes: escucha el programa y descubrirás algo más sobre música negra.